No todos los contaminantes en la comida cambian su sabor o desprenden malos olores; algunos peligros se esconden a simple vista. Se trata de las aflatoxinas, sustancias químicas tóxicas generadas por hongos que proliferan con rapidez en alimentos mal almacenados, especialmente en granos básicos como el maíz y productos expuestos al calor y la humedad. Especialistas médicos advierten que la ingesta de estos alimentos en descomposición puede detonar cuadros agudos de náuseas, vómito y mareos, por lo que el descarte inmediato ante la presencia de moho y una adecuada conservación en el hogar resultan fundamentales para proteger la salud digestiva.
Azteca Noticias.
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