Levantar la mirada por la noche y encontrarse con un cielo repleto de constelaciones es un recuerdo cada vez más lejano para los habitantes de las zonas urbanas. Lejos de haber desaparecido del firmamento, los astros han sido opacados por el exceso de alumbrado público, anuncios espectaculares y edificios iluminados. Este fenómeno, conocido como contaminación lumínica, no solo le roba el universo a ciudades como Tuxtla Gutiérrez, sino que además genera un impacto silencioso pero directo en el ciclo biológico y el descanso de la fauna nocturna.
Wendy Jiménez.
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