En el corazón de la zona metropolitana de Chiapas, el ejido de Copoya resguarda una tradición ancestral Zoque: la recolección de hongos silvestres. Con las primeras lluvias de San Juan, el monte se convierte en el escenario de una búsqueda milenaria, donde el codiciado “moní" emerge entre la tierra y las hojas. Esta práctica, transmitida de generación en generación, es una fuente de alimento y sustento para muchas familias, pero también encierra peligros latentes debido a la confusión con especies tóxicas.
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