El fuego, impulsado por los intensos vientos del Mistral, ha provocado el cierre total del aeropuerto de Marsella-Provenza, la suspensión de servicios ferroviarios y el desvío de múltiples vuelos hacia otras ciudades. Más de 1 000 bomberos y equipos aéreos luchan contra las llamas, mientras las autoridades han emitido órdenes de confinamiento para residentes en el norte de la ciudad, ante el avance del humo tóxico. Al menos nueve bomberos han resultado heridos, pero no se reportan víctimas mortales hasta el momento.