El Estado de México enfrenta una alarmante espiral de violencia e impunidad marcada por el vertiginoso incremento en los casos de trata de personas y desapariciones, los cuales afectan de manera prioritaria a niñas, niños y adolescentes. Tras el desgarrador testimonio de una madre que encaró un calvario de ocho meses para visibilizar el secuestro de su hija de tan solo 13 años, las estadísticas oficiales reflejan una crisis estructural sin precedentes en la entidad: las cifras pasaron de 1,790 registros en 2018 a un alarmante pico de 14,655 casos acumulados hacia mayo de 2026.