Lo que hace unos años se consideraba una práctica alternativa, hoy se apodera de los espacios públicos en Tuxtla Gutiérrez: el cosplay ha evolucionado de un simple pasatiempo a una disciplina artística y comunitaria. Impulsada por el encierro durante la pandemia, la pasión por la animación japonesa y la cultura asiática floreció en la capital chiapaneca, derribando prejuicios sociales y convocando a personas de todas las edades a transformar materiales reciclados, maquillaje y caracterización en una auténtica vía de escape, identidad y expresión creativa.
Jorge David Pérez.
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