Mientras la mayoría de los hogares se llenaban de música, regalos y festejos tradicionales, en los panteones municipales de Ocozocoautla el Día del Padre se vivió con un matiz de amor y profunda nostalgia. Equipados con flores, escobas y coronas, decenas de familias transformaron las grises lápidas en coloridos altares para demostrar que la ausencia física no borra el legado del primer héroe de sus vidas, dejando en claro que a los padres que ya partieron “nunca se les debe dejar solitos”.
Jorge David Pérez.
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