Ganaderos de Tonalá, enfrenta temperaturas superiores a los 35° grados. Las reses sufren golpes de calor, enfermedades y pérdida de peso. Ante la sequía, han invertido en agua, pastura y medicamentos para mantenerlas con vida. Mientras los costos aumentan, espera las primeras lluvias para mitigar el impacto.
REYNALDO ESQUINCA
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