En Santa Inés, Berriozábal, la lluvia no significa alivio. Don Sabino, de más de 60 años, vive en una casa de láminas usadas. Cada tormenta entra por techos y paredes. Doña Cecilia también sufre inundaciones. Sin recursos, esperan ayuda antes de que las lluvias empeoren. Vecinos colocan tarimas, cubetas y plástico para protegerse. La temporada apenas comienza, pero ya enfrentan consecuencias
Reynaldo Esquinca
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