Ante las crisis severas, la constante política parece ser la retirada. Históricamente, los mandatarios eligen blindar su figura pública antes que encarar el descontento de las víctimas de catástrofes en regiones como Acapulco o Chalco. Es la vieja táctica de evitar el costo político. Hoy, la historia se repite en la víspera de la inauguración.