"Un hombre de buen corazón, disciplinado, alegre y generoso", así describen sus amigos más cercanos al padre Federico, quien, a sus 94 años de edad falleció. Luego de estar en la ciudad de Querétaro, viajó al estado de Chiapas, donde quedó maravillado con sus comunidades indígenas.
"Su misión era traer el movimiento de Schoenstatt a Chiapas, al llegar, quedó maravillado con las comunidades indígenas", comentó José Luis Aguilera, sacerdote; quien además agregó: "en ese tiempo yo trabajaba en Bochil, cada dos meses me tocaba juntar a todos los catequistas bilingües, llegaban alrededor de 200 personas y, con mucho ánimo, cantaban con mucha alegría, estaban atentos al tema y hacían del evento una fiesta".

La comunidad católica y, sobre todo, el movimiento Schoenstatt se encuentra conmovido por su partida; sin embargo, dejó un gran legado en los feligreses. "Un agradecimiento a Dios por regalarnos al padre Federico por tanto tiempo, 94 años no cualquier persona los vive. Fue un gran sacerdote, misionero, generoso y entregado, pues después de estudiar en Alemania se vino hasta México, primero a Querétaro y luego a Chiapas", compartió Eli Ballinas, rector de la catedral de San Marcos.
Palabras de feligreses por fallecimiento del padre Federico

Además, los feligreses se encuentran agradecidos por toda su labor en vida. "Una persona muy espiritual, muy entregada a su misión, lo vamos a extrañar mucho. Él dejó su patria y se "se latinizó"; pues en sus últimos años de vida ya se dejaba abrazar y besar, cambió totalmente y se adaptó mucho a nuestro pueblo", así lo describió Lucrecia Mendoza, feligrés.
Por su parte, Miguel Martínez, otro feligrés, comentó: "Él fue uno de los pioneros que trajo el movimiento de Schoenstatt a Chiapas, hace casi 40 años, fue un hombre de mucha fe, de mucha espiritualidad y de mucho amor para todos".
El padre Federico será cremado y sus cenizas serán depositadas en el mausoleo que se encuentra dentro de la catedral de San Marcos.
Con información de Daniela Grajales.