Desde 1981, las manos de doña Anita en Tuxtla Gutiérrez han sido sinónimo de vida y esperanza. Como partera certificada, doña Annie ha dedicado más de cuatro décadas a acompañar a mujeres en uno de los momentos más trascendentales: el nacimiento de sus hijos. Guiada por el legado de su suegra, doña Anita no solo ha asistido innumerables partos, sino que también se ha convertido en un faro de ternura, conocimiento y respeto para las familias de la región, manteniéndose actualizada con certificaciones de salud y organizaciones internacionales.
Reynaldo Esquinca.
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