De acuerdo con la Asociación Nacional de Profesionales en Resiliencia, hay tres condiciones que favorecen la propagación de incendios forestales: temperaturas mayores a los 30 grados centígrados, vientos sostenidos mayores a 30 kilómetros por hora y humedad relativa menor al 30 por ciento; sí bien no se puede controlar la temperaturas ni los vientos, los especialistas consideran que favorecer la humedad puede mitigar el riesgo.
Por lo que proponen crear un sistema ecoamigable que puede reducir los riesgos, al ayudar a que el agua se infiltre y recargue los mantos acuíferos, creando micro ecosistemas que favorezcan la fauna, flora y así evitar que por lo menos alrededor de estos nichos húmedos inicie un conato de incendio.
Con información de Alejandra Orozco