Del 14 al 21 de diciembre, más de 500 personas al ritmo de los tambores y carrizo, comienzan a subir a las montañas de las comunidades de Navenchauc, Mitzitón y Multaho, a conseguir la flor de Niluyarilo, pues año con año los fieles reafirman su fe en el Niño Florero con misas, caminatas, rezos, flagelación y mucha fe.
De acuerdo con la tradición, son siete los días que los floreros están fuera de casa, durmiendo a la intemperie, soportando frío, lluvias, con cansancio y recorriendo las carreteras, para cumplir su manda y traer sus docenas de flores a la iglesia, donde se entrega una cantidad determinada como ofrenda.
Con información de Daniela Grajales













