Imaginar un taco sin tortilla parece imposible, pero hoy, el alma de este platillo tradicional está poniendo en jaque a las taquerías de Tuxtla Gutiérrez. Ante el reciente incremento de dos pesos por kilo en la tortilla, los comerciantes locales han optado por un “sacrificio silencioso": absorber el costo extra en lugar de trasladarlo al bolsillo del consumidor. Para emprendedoras como Citlaly Martínez Juárez, cuyos “tacos chilangos” dependen de la tortilla amarilla, la consigna es clara: aguantar. A pesar de que las ganancias se vuelven tan delgadas como el propio producto, el sector prefiere mantener sus precios fijos en 20 pesos para conservar la lealtad de su clientela, esperando que el precio del maíz dé tregua pronto.
Jorge David Pérez.
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