Aunque las advertencias eran claras, no tocar, no provocar, no desafiar. Dan se sintió escéptico… hasta que comenzaron los sucesos extraños. Voces en la noche, objetos movidos sin explicación y una energía pesada que lo acompañaba a todas partes. En cuestión de días, su salud emocional y física se deterioró. Lo que parecía una simple visita se convirtió en una experiencia aterradora.