La madrugada del 1 de enero de 2026 se tiñó de sangre en el norte de Lima, Perú, tras un violento ataque armado contra una agrupación de cumbia en pleno escenario. Mientras el público celebraba el Año Nuevo, sujetos desconocidos abrieron fuego, desatando el pánico y dejando a dos músicos gravemente heridos. El atentado ocurre días después de que el vocalista denunciara ser víctima de extorsiones y amenazas constantes, una problemática que asfixia al sector musical peruano.