Frutas emblemáticas como la guanábana, el chicozapote, el cuajilote y el nanche están siendo analizados por su capacidad bioactiva para enfrentar padecimientos crónicos, particularmente la diabetes. El investigador José Abelardo destaca que, aunque el conocimiento popular ya reconoce sus bondades, el reto actual radica en la validación científica para determinar las porciones y procesos de laboratorio exactos que potencien sus efectos medicinales sin caer en excesos. Así, la biodiversidad de Chiapas se perfila no solo como un pilar alimentario, sino como una farmacia natural en espera de respaldo científico.
Reynaldo Esquinca.
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