Choferes y transportistas tomaron las principales carreteras en al menos 20 estados del país, desafiando la postura oficial del Gobierno Federal que sostiene que “no hay razones” para la protesta. Sin embargo, la realidad en el asfalto cuenta otra historia: una ola insostenible de robos, secuestros y extorsiones que pone sobre la mesa una pregunta incómoda pero necesaria: ¿es posible que estos delitos escalen a tal magnitud sin la omisión o complicidad de las autoridades?
Azteca Noticias.
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