En el corazón de Tuxtla Gutiérrez, una taza de café es mucho más que una bebida; es una herramienta de libertad y transformación social. En este espacio inclusivo, el menú del día se sirve con empatía y dedicación, donde jóvenes con capacidades diferentes demuestran que el talento no conoce de cromosomas. Más que un refugio ocupacional, este proyecto funciona como un trampolín laboral, capacitando a sus integrantes en la elaboración de alimentos y atención al cliente, probando que la verdadera productividad nace de la oportunidad y el amor al oficio.
Jorge David Pérez.
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