Moverse en Tuxtla Gutiérrez se ha convertido en una verdadera prueba de resistencia para miles de ciudadanos. Con termómetros que superan los 35°C, el transporte público ha dejado de ser una simple vía de traslado para transformarse en un espacio sofocante donde el tráfico, la falta de ventilación y las aglomeraciones en horas pico pasan factura a la salud. Entre mareos, sudoración excesiva y síntomas de deshidratación, los usuarios se ven obligados a implementar sus propias medidas de supervivencia, como el uso de abanicos y el consumo constante de electrolitos, para soportar trayectos que se vuelven cada vez más insoportables bajo el sol chiapaneco.
Wendy Jiménez.
¡ÚNETE A NUESTRO CANAL DE DIFUSIÓN DE WHATSAPP Y ENTÉRATE DE LA INFORMACIÓN AL MOMENTO! CLIC AQUÍ