En el corazón de Tuxtla Gutiérrez, la devoción al Justo Juez trasciende el simple acto religioso para convertirse en un motor de unidad comunitaria. Tras un año de intensos preparativos, la familia de Sergio Humberto Sánchez transformó su hogar y su calle en un escenario de fe, donde el aroma a flores, el brillo de las velas y el sonido de los parachicos marcaron el ritmo del agradecimiento. Esta festividad, que se hereda de generación en generación, no solo honra a una imagen sagrada, sino que refuerza los lazos vecinales y el patrimonio cultural de Chiapas a través de una celebración que, en palabras de sus organizadores, es el pilar que sostiene a su familia.
Wendy Jiménez.
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