Mientras el discurso oficial insiste en la construcción de un sistema de salud de primer nivel, los pasillos del Hospital Balbuena cuentan una historia de carencia y desesperación. En este centro crítico de la Ciudad de México, la mística médica se enfrenta a una realidad brutal: un tomógrafo que suma dos años fuera de servicio y una plantilla de enfermería reducida al mínimo. Ante la urgencia, los cirujanos se ven obligados a entrar al quirófano sin estudios previos, realizando maniobras heroicas pero arriesgadas para salvar vidas en un entorno donde la falta de equipo y personal se ha vuelto la norma, no la excepción.
FIA.
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