En las ruidosas calles de Ocozocoautla, la música no viene de una aplicación, sino de la banqueta. Entre puestos de bocinas y carpetas digitales, surge la figura de los “DJs de banqueta”, curadores musicales que, como Juan Carlos Carmona Tadeo, han transformado la venta de memorias USB en un acto de resistencia cultural. Con un oído afinado al latido de la ciudad, estos comerciantes han pasado de los cassettes a los bits para asegurar que la cumbia, la ranchera y el reggaetón sigan siendo el combustible de la jornada diaria, demostrando que, aunque la tecnología cambie, la pasión por musicalizar la vida calle por calle sigue intacta.
Jorge David Pérez.
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