Lejos de la creencia común de que en las zonas rurales existe una conciencia ecológica plena, muchas comunidades en Chiapas enfrentan graves problemas de contaminación en sus fuentes de agua y un manejo deficiente de desechos. Ante este reto, niñas, niños y adolescentes se han convertido en los principales agentes de cambio, transformando sus escuelas en centros de formación ambiental. A través de la guía de especialistas como la investigadora Denisse Domínguez, estos jóvenes implementan prácticas de desarrollo sustentable, como la creación de compostas y el manejo responsable de agroquímicos, llevando un mensaje de preservación que busca asegurar el futuro de los recursos naturales en sus regiones.
Reynaldo Esquinca.
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