A diferencia de otras ciudades mayas, Palenque no temía a las sequías; su reto fue aprovechar la abundancia. Investigadores como Carlos Varela han descubierto que los antiguos habitantes domesticaron manantiales para criar peces y tortugas, creando una seguridad alimentaria envidiable. Esta red de acuacultura, integrada con cultivos de maíz y frijol en humedales, garantizó proteína a bajo costo y autonomía económica. Hoy, este sistema milenario surge como una alternativa sustentable para combatir el hambre en las comunidades actuales.
¡ÚNETE A NUESTRO CANAL DE DIFUSIÓN DE WHATSAPP Y ENTÉRATE DE LA INFORMACIÓN AL MOMENTO! CLIC AQUÍ