El sonido del mariachi es mucho más que música; es el eco de la identidad mexicana que eriza la piel y llena el pecho de orgullo. En Tuxtla Gutiérrez, Chiapas , esta tradición no solo se vive en los escenarios, sino que se lleva en la sangre como una estafeta generacional. A través de la historia de músicos como Andrés Martínez, quien aprendió el oficio de su padre, descubrimos que portar el traje de gala implica una vida de contrastes: la satisfacción de ser el alma de la fiesta frente al sacrificio de las desveladas y las horas de estudio para mantener viva la esencia de México.
Jorge David Pérez.
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