A casi tres semanas de la explosión que cobró la vida de cinco trabajadores en la refinería de Dos Bocas, el silencio oficial alimenta la incertidumbre. Mientras la Fiscalía General de la República enfrenta señalamientos por presuntamente encubrir fallas de seguridad, una nueva crisis ambiental emerge: una masiva fuga de hidrocarburos proveniente de un ducto de Cantarell ha impactado más de 600 kilómetros de costa. Entre sobrecostos que triplican el presupuesto original y una dependencia energética que no cesa, el proyecto insignia de infraestructura en México enfrenta su momento más crítico.
Azteca Noticias.
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