Lo que por generaciones se ha considerado un simple postre o un árbol de sombra en los patios chiapanecos, hoy está bajo la lupa de la ciencia. Investigadores locales evalúan la capacidad bioactiva de frutos nativos como el cuajilote, la guanábana, el chicozapote y el nanche para combatir enfermedades crónicas, específicamente la diabetes. Aunque tradicionalmente se restringía el consumo de frutas en pacientes con niveles altos de glucosa, nuevos estudios sugieren que estos ejemplares poseen propiedades únicas para regular el azúcar en la sangre; la clave no reside solo en el consumo, sino en la validación científica de las porciones y métodos que conviertan a estos frutos en una verdadera farmacia natural al alcance de todos.
Reynaldo Esquinca.
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