Los Premios Óscar son hoy el símbolo máximo del éxito en la pantalla grande, pero su glamurosa historia comenzó de una forma casi irreconocible. Lejos de las luces led y las transmisiones globales, la primera entrega de premios se celebró en 1929 en el Hotel Roosevelt de Hollywood. Fue una cena privada para solo 270 personas y, para sorpresa de muchos, el evento duró apenas 15 minutos.