Con el fervor a flor de piel y el compromiso de mantener viva una herencia centenaria, los Hojeros de Terán emprendieron su tradicional travesía hacia el ejido Quintana Roo, en Jiquipilas. Desde la madrugada del lunes, este grupo de guardianes de la fe se interna en los cerros chiapanecos con un solo objetivo: recolectar la flor de espadaña que adornará las celebraciones de la Santa Cruz. Entre veredas, rancherías y muestras de hospitalidad de las comunidades que los ven pasar, los hojeros preparan los pesados tercios que cargarán de regreso, en un recorrido que no solo mide su resistencia física, sino su inquebrantable identidad cultural.
Reynaldo Esquinca.
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