En los últimos días, Tuxtla Gutiérrez ha experimentado un cambio drástico en su clima habitual, lo que ha transformado la dinámica social en la capital. Los cielos grises y el descenso de las temperaturas no sólo han obligado a los ciudadanos a sacar los abrigos, sino que han influido directamente en el estado de ánimo y los niveles de energía. Desde la dificultad para abandonar la comodidad de las cobijas hasta la disminución de personas en parques y plazas, el frío está dictando un nuevo ritmo de vida donde el descanso y el hogar son la prioridad.
Reynaldo Esquinca.
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