La Cuaresma 2026 inicia con un duro golpe al bolsillo. Mientras fieles reciben la ceniza, el precio del tomate y las verduras iguala al de la carne, haciendo que la abstinencia sea un lujo. Entre la inflación y la crítica social sobre la verdadera coherencia espiritual, las familias mexicanas buscan equilibrar la fe con un mercado que no da tregua. ¿Es posible cumplir con la tradición sin descuidar el bolsillo?