Entre las manos de artesanos zoques en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, nacen piezas que guardan historia, identidad y devoción: el joyonaqué. Este ramillete tradicional zoque, elaborado minuciosamente con palma y flores como una petición de lluvia y ofrenda sagrada para los altares, representa una de las expresiones culturales más emblemáticas de Chiapas. Aunque su elaboración requiere de gran paciencia y experiencia, la tradición ha tenido que adaptarse al cambio climático y la escasez de árboles nativos, sustituyendo las hojas de tempisque o zapote negro por hojas de mango y flor de bugambilia para mantener vivo el legado de sus antepasados.
Wendy Jiménez.
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