Entre el bullicio cotidiano y el ir y venir de la gente en el centro de Tuxtla Gutiérrez, una melodía nostálgica logra detener el tiempo y aliviar las preocupaciones. Se trata del arte de Don Francisco Hernández, un músico viajero de 76 años originario de Guadalajara, quien tras recorrer rincones de México, Estados Unidos y Colombia, encontró en la capital chiapaneca su hogar definitivo desde hace siete años. Autodenominado como el “Parachico extraterrestre” por su conexión con el folclor local a través de la quena y su amor por el rock, este artista urbano transforma las banquetas en su escenario ideal.
Wendy Jiménez.
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