Baños de agua fría a medianoche, ventiladores a máxima potencia y la desesperación de no poder conciliar el sueño. En Chiapas, la actual ola de calor ha dejado de ser un problema exclusivo del día para convertirse en un desafío nocturno que impide el descanso de las familias. Mientras municipios como Tecpatán y Venustiano Carranza alcanzaron los 42 grados el pasado fin de semana, el calor acumulado en las viviendas, especialmente aquellas con techos de lámina, mantiene el ambiente sofocante incluso durante la madrugada, transformando las horas de sueño en una batalla contra el termómetro que, según la CONAGUA, todavía está lejos de terminar.
Reynaldo Esquinca.
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