En Tuxtla Gutiérrez, la saturación de los siete panteones municipales y ejidales ha dejado de ser una preocupación lejana para convertirse en una crisis inmediata. Tras el incremento de defunciones derivado de la pandemia de COVID-19, encontrar un espacio en los cementerios públicos es una tarea cada vez más difícil y costosa. Ante este escenario, las familias tuxtlecas comienzan a romper con lo tradicional, explorando opciones como la cremación, los memoriales urbanos y hasta cementerios marinos, buscando un equilibrio entre sus creencias, la economía y el respeto al medio ambiente.
Wendy Jiménez.
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