Con el inicio de la Cuaresma, el aroma a pescado fresco y hierbas regionales inunda los pasillos del Mercado de los Ancianos. Las cocineras locales reportan que, ante el cambio en los hábitos alimenticios de la temporada, los comensales buscan fervientemente platillos como la mojarra, el filete de pescado y las tradicionales empanadas de macabil, chipilín y quesillo. A pesar del incremento en el costo de los insumos, las locatarias mantienen el fogón encendido desde temprano, apostando por la fe y la tradición para repuntar sus ventas durante los viernes de vigilia.
Reynaldo Esquinca.
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