En los mercados de Tuxtla Gutiérrez, el aroma de la temporada ya inunda los pasillos con la llegada de las primeras cosechas de mango. Sin embargo, lo que debería ser una fiesta para el paladar se ha convertido en un desafío para el bolsillo; este año, la inflación ha frenado el consumo, transformando a este fruto emblemático en un artículo de lujo que las familias chiapanecas ahora compran por pieza y no por kilo.
Jorge David Pérez.
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