El termómetro no da tregua en Tuxtla Gutiérrez y, con temperaturas que superan los 35 grados, el riesgo de enfermarse por consumir alimentos en mal estado ha crecido exponencialmente. Lo que inicia como un antojo en la calle puede convertirse rápidamente en una “ruleta estomacal”, donde la falta de refrigeración transforma la comida fresca en un cultivo de bacterias en cuestión de minutos. Especialistas de salud advierten que, bajo estas condiciones climáticas, el tiempo de vida de los alimentos fuera del refrigerador tiene un límite estricto de una hora para evitar cuadros graves de infección y deshidratación.
Jorge David Pérez.