Mientras el termómetro alcanza los 35 grados y las familias disfrutan del asueto de Semana Santa, un enemigo silencioso se prepara para atacar: el dengue. Especialistas advierten que el virus ha evolucionado, presentando ahora cuadros clínicos atípicos que incluyen dolor abdominal y diarrea, lo que dificulta su diagnóstico oportuno. En un escenario donde no existe la inmunidad permanente y circulan cuatro variantes distintas, la prevención se convierte en la única herramienta efectiva para evitar que el descanso vacacional se transforme en una emergencia médica.
Wendy Jiménez.
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