Con la llegada de las bajas temperaturas de enero y febrero a Tuxtla Gutiérrez , los jardines y salas de los hogares se transforman en escenarios llenos de color. El tulipán holandés y los jacintos se han convertido en los protagonistas indiscutibles de la temporada, desafiando el clima fresco con su elegancia y variedad de tonos. Sin embargo, estas joyas botánicas guardan un secreto de supervivencia: su ciclo de vida depende de los bulbos, los cuales requieren un proceso específico de cuidado en frío, incluso dentro del refrigerador, para garantizar que el próximo invierno vuelvan a regalar su esplendor a las familias tuxtlecas.
Reynaldo Esquinca.
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