Con termómetros que desafían los 40 grados centígrados, la radiación en la capital chiapaneca se ha vuelto una amenaza invisible pero feroz para la salud de la piel. En las calles de Tuxtla Gutiérrez, la batalla contra el envejecimiento prematuro y el riesgo de cáncer de piel se libra con una herramienta que muchos ciudadanos aún omiten por falta de costumbre: el protector solar. Sin embargo, especialistas advierten que la protección no debe limitarse a exteriores o días de playa, ya que la radiación de dispositivos electrónicos y la luz artificial en oficinas también exigen una barrera constante para evitar lesiones irreversibles.
Jorge David Pérez.
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