Las autoridades elevaron el nivel de alerta al máximo y establecieron una zona de exclusión de hasta 8 kilómetros alrededor del cráter. Miles de personas fueron evacuadas y más de 10 000 residentes resultaron afectados por la caída de ceniza en varias aldeas. En respuesta, se distribuyeron más de 50 000 mascarillas y se suspendieron al menos 24 vuelos internacionales y domésticos.