El invierno extremo en Rusia ha cobrado la vida de al menos nueve personas en una semana debido a la caída de nieve y bloques de hielo desde los techos. Las intensas nevadas y el ciclo de congelamiento han convertido las cornisas en trampas mortales para los peatones. Las autoridades de protección civil instan a la población a evitar caminar cerca de edificios y exigen la limpieza inmediata de azoteas para evitar más tragedias.