En el fútbol existen múltiples historias de carreras frustradas por dinero, egos o lesiones. Sin embargo, muy pocas veces el destino de un fichaje millonario cambia por un motivo puramente espiritual. Esta es la historia de Carlos Ángel Roa, el portero que destacó en el Mundial de Francia 1998 pero que, meses después, decidió colgar los guantes para ser fiel a sus convicciones religiosas.
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Apodado "Lechuga" por su dieta vegetariana, Roa demostró a lo largo de su vida que sus principios siempre estuvieron por encima de la fama, los contratos y los reflectores de la élite europea.
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¿Quién es Carlos "Lechuga" Roa? Su trayectoria hasta llegar a un Mundial
Nacido en Santa Fe, Argentina, en 1969, Carlos Roa se consolidó como uno de los arqueros más seguros de su generación. Tras debutar en Racing Club y brillar en Lanús, llegó a Europa para defender la portería del Mallorca de España, bajo la dirección de Héctor Cúper.
Con el club, Roa alcanzó un nivel destacado: ganó la Supercopa de España y llegó a la final de la Copa del Rey de 1998 contra el Barcelona, un partido histórico en el que detuvo tres penaltis, aunque su equipo no logró salir campeón. Finalmente, ese mismo año, fue el portero titular de la Selección Argentina en el Mundial de Francia 98, donde se convirtió en héroe nacional tras detener el penalti decisivo a David Batty en la mítica tanda contra Inglaterra.
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¿Por qué Carlos Roa rechazó un contrato millonario con el Manchester United?
En el verano de 1999, Carlos Roa era uno de los porteros más cotizados del planeta. El legendario Alex Ferguson, director técnico del Manchester United, buscaba un sustituto para reemplazar a Peter Schmeichel. El club inglés, que venía de ganar el histórico triplete (Champions League, Premier League y FA Cup), puso extendió una oferta millonaria para fichar al argentino.
No obstante, el guardameta rechazó el contrato de su vida y la oportunidad de jugar en el club más poderoso del momento debido a su conversión a la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Para Roa, firmar con los "Red Devils" le complicaría descansar los sábados, algo incompatible con el exigente calendario de la Premier League.
El conflicto radicaba en la observancia del Sábado como día sagrado de reposo. Para la doctrina adventista, las horas que van desde la puesta de sol del viernes hasta la puesta de sol del sábado deben dedicarse exclusivamente a la comunión con Dios, la familia y el culto, quedando prohibida cualquier actividad laboral o comercial.
Dado que la inmensa mayoría de los partidos de fútbol de alta competencia se disputan precisamente los sábados, Roa, a los 30 años, y en la plenitud de su carrera, decidió retirarse del fútbol profesional para trasladarse a un pequeño pueblo de Córdoba, Argentina.
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¿Qué pasó con "Lechuga" Roa tras su retiro y cómo regresó al fútbol?
A mediados del año 2000, tras un año de aislamiento voluntario, Carlos Roa decidió reincorporarse al Mallorca, dueño de su carta de transferencia. Sin embargo, su regreso se dio bajo condiciones contractuales estrictas: el portero estipuló por cláusula que no jugaría ningún partido ni participaría en entrenamientos durante las horas del sábado.
Aunque esta condición limitó su continuidad y le cerró las puertas de los grandes clubes y de la Selección Argentina, le permitió mantenerse activo de domingo a viernes.
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