Cuando el reloj marca las 12:00 del mediodía en Chiapas, el ritmo del estado se detiene para dar paso a una tradición ancestral: la hora del pozol. Este 18 de marzo, las calles y mercados se inundaron de música, color y el inconfundible aroma del cacao para celebrar el Día del Pozol. Más que una simple bebida refrescante a base de maíz, esta festividad, que este año destacó por la creación de la jícara más grande en el ejido de Copoya, representa un pilar de la cultura chiapaneca, donde las “pozoleras” agradecen la fidelidad de sus clientes compartiendo gratuitamente el sabor de la “bebida de los dioses”.
Elizabeth Marina.
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