Un aterrizaje extremo en Grecia dejó boquiabiertos a turistas y amantes de la aviación. Un Airbus A321neo descendió tan bajo en el aeropuerto, que pasó apenas a metros de las cabezas de los presentes, provocando gritos, sorpresa y hasta caídas por el golpe de aire. Este aeropuerto, famoso por su pista de apenas 1,6 kilómetros, obliga a los pilotos a realizar maniobras muy bajas y precisas.