En enero de 2017, la extradición de Joaquín “El Chapo” Guzmán a Estados Unidos, realizada apenas unos días antes de que Donald Trump asumiera la presidencia, fue vista como un cumplimiento técnico de los marcos legales internacionales. De manera similar, en septiembre de 2023, la administración de Andrés Manuel López Obrador ejecutó la entrega de Ovidio Guzmán López, hijo del capo sinaloense. Ambos procesos, aunque separados por diferentes contextos políticos, comparten un mismo origen: el cumplimiento de acuerdos bilaterales que, en su momento, no fueron señalados como una vulneración al poder del Estado mexicano.
Azteca Noticias.
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