Pakistán enfrenta una crisis sin precedentes, las lluvias monzónicas provocaron inundaciones que, sumadas a la falta de gestión de residuos, dejaron calles cubiertas de agua, lodo y toneladas de basura plástica. Alcantarillas bloqueadas, olores insoportables y riesgo de epidemias como dengue y diarrea han encendido las alarmas sanitarias.